domingo, 22 de febrero de 2015

Casullas para el santuario de San Nicolás

En la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, a 230 kilómetros de la Capital Federal, se encuentra el santuario María del Rosario de San Nicolás, inaugurado el 19 de Marzo de 1989.
Los 25 de septiembre, miles de peregrinos concurren a la ciudad de San Nicolás para rendir homenaje Virgen. Y esto tiene que ver con una historia que llega hasta nuestros días. Todo comenzó un 25 de septiembre de 1983 cuando a Gladys Quiroga de Motta, una ciudadana del lugar, se le apareció la imagen de la Virgen.
En dos de sus manifestaciones, expresó su deseos a Gladis de la construcción de un santuario “a las orillas del Paraná”. Finalmente sería edificado en un predio llamado el campito. Aquí se encuentra actualmente. Y en otra, el lugar en donde se encontraba la imagen que actualmente esta en el santuario. Había llegado a la Argentina en el año 1884, bendecida por el papa Leon XIII y se encontraba en el campanario. Hasta hoy, la virgen sigue manifestándose ante ella para llevarle mensajes
Confeccionamos ornamentos para el santuario de San Nicolás.



Conjuntos de casulla y estola y estolas de concelebración, en colores diversos.




Todas en seda lavada. Para nosotros es una forma de ser parte de la historia y el presente de un lugar tan importante. Queremos agradecer a la comunidad del santuario por haber confiado en nuestro trabajo. 



miércoles, 18 de febrero de 2015

Polvo eres y al polvo volverás *

   Hoy comienza el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Durante 40 días los fieles son llamados a la conversión personal, que culminará en la Semana Santa con la muerte y resurrección de Jesús.
   Y comienza con la imposición de cenizas el Miércoles de Ceniza, celebración que tiene su origen en una antigua costumbre judía de cubrirse de ceniza al hacer algún sacrificio, como signo de conversión.
   El sacerdote repite las palabras del génesis al momento de imponer las cenizas en la cabeza “Polvo eres y al polvo volverás”
   Las cenizas se obtienen al quemar las palmas usadas el Domingo de Ramos del año anterior. Esto representa, por un lado, que ese signo de gloria, usado para aclamar la entrada de Jesús a Jerusalén, se reduce a nada.
   Y por otro nos recuerda que nosotros también vamos a convertirnos en polvo, la fragilidad de la vida humana y la muerte como destino inevitable y que la vida terrenal es tan sólo un paso ("Pascua") hacia la vida eterna.